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Bases para entender Don Quijote
I. Lectores: Cervantes escribía para los lectores de su tiempo y no para nosotros. Su novela presupone unas bases culturales y una educación que ya no recibimos en nuestra niñez. Por ejemplo, el lector para quien Cervantes escribía leía libros de caballerías, o al menos conocía cómoeran. Estos libros han muerto, debido en parte al mismo Cervantes, pues ésta es una de las motivaciones que tuvo su autor al componer Don Quijote. Yano hay nadie que lea libros de caballerías antes de leer el Quijote. Por ello, los puntos de vista de los lectores de entonces y los nuestros son distintos. Este aspecto del Quijote suele entenderse mal.
II. Puntos de vista: El libro mismo nos dice con la máxima claridad su propósito: acabar con la "máquina mal fundada" de los libros de caballerías. Los contemporáneos de Cervantes no dudaban en tomar estas repetidas afirmaciones al pie de la letra. Pero el paso del tiempo, la evolución cultural de Occidente, ciertas contradicciones en la obra de Cervantes y también la cantidad y diversidad de críticas que recibe cualquier obra maestra, ha hecho del Quijote una obra que ahora precisa de un estudio para su interpretación. Los libros de caballerías son el punto de partida de la obra y la lectura favorita de don Quijote, su protagonista.
III. Literatura: Para Cervantes, la literatura (hoy incluiríamos también el cine y la televisión) es importantísima. Nos divierte y nos enseña a vivir más que ningún otro tipo de libros. La lectura nos educa, desarrolla un espíritu crítico en nosotros y cambia nuestras vidas. Por eso es muy importante leer adecuadamente, leer o ver en el escenario o en la pantalla obras que nos transformen de un modo positivo. Esta responsabilidad la comparten el autor y los editores y productores de cine y televisión, que son quienes crean y ofrecen el producto a los consumidores, y también el lector, que elige lo que quiere leer y ver en la pantalla. Pero existe un grupo de lectores torpes y desinformados que no saben distinguir entre la literatura buena y la mala. ¿De quién, entonces, es la responsabilidad de estos lectores? Cervantes diría que, sobre todo, es de los autores y productores.
IV. Literatura buena y mala: La literatura buena es verdadera. En su sentido más literal, lo verdadero es lo histórico. Pero la historia puede ofrecer muy malos ejemplos. Para ser verdadera, tiene que contar tanto las imperfecciones de las personas como las virtudes. Ésta es la gran ventaja -y al mismo tiempo la responsabilidad- del novelista frente al historiador: el autor de literatura puede crear sus mundos según su voluntad, y aunque el tema de su obra sea ficticio, puede contarlo de manera que pueda ser verdadero. Esta "manera" de narración consiste en presentar hechos y personajes verosímiles, o como diríamos hoy en día, realistas. Por lo tanto, para Cervantes la buena literatura debe ser realista, aunque también es buena (y verdadera) la literatura que introduce casos y personajes insólitos, porque presenta una verdad moral.
V. Propósito: Don Quijote, un ataque a los libros de caballerías. El tipo más difundido e influyente de la mala literatura eran los libros de caballerías, lectura predilecta del pueblo ignorante. Ésta era la literatura que mejor se pagaba, y entonces como hoy, no faltaban autores dispuestos a escribir lo que el gran público pedía. Desde el principio en el mismo prólogo hasta el final, Don Quijote se describe como un ataque orientado a "derribar la máquina mal fundada de los libros de caballerías". Las únicas alabanzas de los libros de caballerías en Don Quijote están puestas en la voz de su protagonista, un hidalgo que se ha vuelto loco precisamente por leer libros de caballerías, el cual dice que son libros verdaderos y educativos, y en la voz de las mujerzuelas de la venta, según las cuales son libros gustosos. Recordemos que mientras el Persiles (otra de las obras importantes de Cervantes) se dirige a un público educado, Don Quijote fue escrito para el pueblo, una enorme clase social falta de educación. Para esta gente, los libros de caballerías son muy peligrosos, pues presentan personajes jóvenes en sensuales pasajes eróticos y relaciones sexuales sin enseñar los riesgos que éstas conllevan. Como consecuencia de esta conducta irresponsable, Cervantes observa el abandono de mujeres y niños. Los temas de estos libros de caballerías se ven reflejados en Don Quijote, que por cierto es la lectura favorita de su protagonista, y esto hace que se vea esta obra como una parodia.
VI. Parodia: Don Quijote (1605), un libro de caballerías burlesco: El primer Don Quijote es unaburla, es decir un ataque a los libros de caballerías en clave de humor. Cervantes los ridiculizó para que sus lectores dejaran de leerlos, o al menos de creerlos. Don Quijote se burla de las convenciones caballerescas, mostrando ese mundo como acabado, ridículo y falso. En los libros de caballerías el protagonista es un joven y apuesto hijo de un rey. La nobleza y antigüedad de su linaje y las circunstancias de su nacimiento se describen detalladamente. En cambio, Don Quijote es un hombre sin historia, un hijo de nadie, aunque es "hijo d'algo" (hidalgo). Es un anti-héroe: es viejo y algo demacrado, sus armas son anticuadas y su rocín es flaco. Mientras los héroes de los libros de caballerías son de paises lejanos y misteriosos como Gaula, Grecia, Tracia, Hircania, don Quijote es de un lugar impropio de caballeros andantes: la seca y aburrida llanura de La Mancha, entre las provincias de Toledo, Cuenca y Ciudad Real. "La Mancha" es una broma constante en el libro.
VII. El héroe: Don Quijote ha reunido
una excelente biblioteca para distraerse de la monotonía de su
vida en ese "lugar de La Mancha",
y se aficiona a los libros de caballerías. La lectura de estos
libros le atrae tanto que vende tierras para costearlos. Trasnocha en
su lectura, y por falta de sueño se le seca el cerebro y pierde
el juicio, llegando a creer verdaderas todas las mentiras contadas en
sus libros caballerescos. Cervantes corona la locura de don Quijote diciendo
que "vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás
dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario,
así para el aumento de su honra como para el servicio de su república,
hacerse caballero andante, e irse por todo el mundo con sus armas y caballo
a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había
leído que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciéndose
todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros
donde, acabándolos, cobrase eterno nombre y fama" (I, 1).
De esta locura, que se manifestará en tres formas distintas a lo
largo de toda la historia, arranca todo el libro. El hidalgo manchego
pierde el contacto con la realidad y cree que todo lo que pintan esos
libros sucedió en realidad. Para remediar los males de su país,
y no menos para conseguir la inmortalidad de los famosos caballeros, decide
resucitar la "ya casi muerta" caballería andante.
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